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Educación y buenos modales, parte 6



Este sábado Saray y yo fuimos a hacer unas compras en coche. Tuve mucha suerte aparcando, ya que conseguí un sitio equidistante a todas las tiendas a las que íbamos a entrar.


Cuando regresamos al coche cargados con nuestras compras, comprobamos que tenía un coche aparcado en doble fila. En principio pensé que tendría ángulo para sacarlo por un hueco que tenía por delante, así que me puse a maniobrar pero finalmente tuve que desistir. Entonces me bajé del coche y toqué la bocina un mínimo de cuatro veces de intensidad corta las tres primeras menos la última que fue más larga.

De pronto una chica que estaba en la acera junto al coche me dice: "El coche es de mi madre, que está en la carnicería".

Y no añade nada más. Yo veo la hora y compruebo que se nos está haciendo muy tarde. La joven (aunque no tanto, en plena cuarentena) sigue sin decir ni hacer nada más, así que yo acierto a decir: "¿Y no puedes avisarla para que mueva el coche y quedarte tú en la carnicería?"

Vamos, creo yo que es algo lógico que ya debería partir de ella, pero bueno, posteriormente me informaron (por una casualidad que no viene a cuento) que la susodicha no es más tonta porque no practica, y que aun encima mea colonia; vamos, que tiene una chulería que ni te cuento.

El caso es que me replica (berreando, porque no se puede poner otro adjetivo a su forma de decirlo): "Oye, yo no te he hablado mal, ¿por qué me hablas mal?"

!??!?!?!?!?!?!?!???!????!

Atónito le contesto: "Yo no te he hablado mal, sólo te he hecho una pregunta".

"Como ves tengo un perro, si hago lo que dices, ¿qué hago con él?" Me agacho un poco para ver a través de la ventanilla (ya que yo estaba fuera del coche, por el lado del piloto, obviamente) y entonces veo que, efectivamente, llevaba un perro (desde mi posición no podía verlo).

No le dije nada, pero se me ocurrieron unas cuentas cosas...

Al fin la chica pareció espabilar y avisó a la madre, aunque llamándola a gritos desde la calle, y eso que estaba a la puerta de la carnicería (sí, aparqué justo delante de este establecimiento), sólo tenía que dar un paso y se abría la puerta de esta. Al mismo tiempo mascullaba algo del tipo: "No es normal que me hable de esa forma". Ante lo cual no pude evitarle decirle que "lo que no es normal es aparcar en doble fila". Y no añadí nada más porque Saray me dijo que lo dejara y que me montara en el coche, y así lo hice.

Al fin salió la madre, haciendo un gesto de disculpas y movió el coche para que pudiera salir.

Situaciones a tener en cuenta en este asunto:

1/ La chica nos vió llegar, abrir el coche, y ni se molestó en decirnos nada ni en avisar a la madre.

2/ Debía estar un poco sorda porque tuve que presionar la bocina cuatro veces hasta que al fin se enteró de lo que pasaba. Por cierto, la madre también debe ser un poco dura de oído...

3/ En vez de decirme algo del tipo "Perdona, ahora aviso a mi madre para que mueva el coche", lo que hace es informarme de que el coche es de su madre y que está comprando... Como si esa información sirviera de algo.

4/ De lo anterior también se puede deducir que la joven es un tanto vaga: igual querría que avisara yo a su madre (de ahí la información gratuita). Igual tendría que haberle preguntado: "¿Y con eso qué quieres decir? ¿Que la vaya yo a avisar?"

5/ Desde luego, la indirecta de ver la hora, no la entendió... igual además de tonta es corta...

6/ ¡Me acusa a mí de hablarle mal! Igual se refería al tonillo, pues puede ser, aunque Saray no me ha dicho que esa fuera mi entonación. Desde luego, sí me hubiera salido así, estaría en todo mi derecho de hacerlo, ya que no sólo me estaban ocasionando un trastorno, si no que encima me estaba dejando alucinado la desidia de la joven.

7/ Como ya comenté antes, efectivamente tenía un perro, que yo no había visto hasta que me lo advirtió. En todo caso, ese no es mi tema, eso es problema suyo, a mí me sacan el coche y el perro se lo puede meter por donde le venga en gana... Y sin ser tan extremistas, simplemente tenía que hacer lo que finalmente hizo: avisar a la madre y punto.

8/ La próxima vez saco el cepo (que no tengo), y se lo pongo, llamo a la grúa y así me evito disgustos.

En fin, estoy por comprar uno de estos cepos ver enlace en una ventana nueva

Soy un freak, Parte 5: masajeador USB



Saray me regaló un nuevo cacharrito de estos que tanto me gustan...


¡¡¡UN MASAJEADOR USB!!!



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La verdad es que se le ve el plumero a Saray porque este cacharrito es más bien para que otra persona te esté masajeando con él, uno mismo es más complicado. Y lo que está claro es que al final soy yo el que le doy el masaje a ella, y no al revés... Un regalo "capcioso" se podría decir.