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A Momentary Lapse of Reason de Pink Floyd



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En mi primer post titulado Marillion: All The Best Freaks Are Here decía Debería inaugurar este blog hablando sobre Pink Floyd, ya que he adaptado el nombre de un disco suyo como título de este blog, pero eso lo dejaré para otro rato... Y tanto lo he dejado que ya han pasado más de 3 años, así que creo que ya ha llegado el momento de hablar de...

Un Lapso Momentáneo de Razón de Pink Floyd

Cuando "A Momentary Lapse Of Reason" fue publicado en UK y EUROPA por EMI el 7 de septiembre de 1987 (Columbia en otros países), Pink Floyd lo conformaban David Gilmour (guitarras, voz, teclados y secuenciadores) y Nick Mason (baterías eléctricas y acústicas, efectos de sonido). Richard Wright aparecía como un mero colaborador (junto a alrededor de una quincena de músicos). Su pecado era no poseer derechos legales sobre el nombre del grupo ya que había sido despedido por Roger Waters durante el proceso de grabación del disco "The Wall" en 1979 (aunque acabaría tocando en directo con ellos como músico asalariado), y posteriormente nisiquiera participaría en la grabación del disco "The Final Cut".

Entre los colaboradores también se encontraba Bob Ezrin, quien además de participar tocando teclados y percusiones, amén de hacer uso de los secuenciadores, también intervino en la composición (en el tema de apertura, "Signs Of Life") y, principalmente, co-produciría el disco junto a David Gilmour.

A pesar del varapalo de la crítica, el disco alcanzaría el tercer puesto en los EE.UU. y en el Reino Unido, siendo sólo superado por los discos "Bad" de Michael Jackson y "1987" de Whitesnake. No sólo los críticos no estaban contentos, tampoco los fans quedaron muy satisfechos, nisiquiera hoy en día, como se puede comprobar al leer reseñas por Internet. Es uno de los discos menos valorados, sino el menos valorado.

Así como "The Final Cut" se podría considerar un disco en solitario de Roger Waters que había salido bajo el nombre de Pink Floyd, "AMLOR" tendría que haberse publicado como el tercer disco en solitario de David Gilmour, de hecho éste en el año 1985 había comenzado a buscar músicos para trabajar en ello cuando, inesperadamente, Waters escribiría a EMI y a Columbia anunciándoles que abandonaba el grupo, solicitándoles que le liberasen de sus obligaciones contractuales; y no sólo eso, sino que a fin de ese año emitiría una nota a la prensa en que anunciaría que el grupo estaba separado ya que estaban "agotados creativamente". El resto de miembros no sólo no fueron consultados, sino que además, ellos no querían tirar la toalla. ¿El resultado? Gilmour decidiría que el nuevo disco saldría bajo el nombre de Pink Floyd, lo cual llevó a un largo contencioso legal para determinar quién debía tener los derechos sobre el nombre. Esta disputa no terminaría hasta noviembre de 1987, cuando el disco ya llevaba un par de meses en el mercado.

El 23 de diciembre ambas partes (Gilmour y Mason por un lado, y Waters por el otro) llegarían a un acuerdo: Waters les cedería el uso a perpetuidad del nombre del grupo mientras que él se quedaba con los derechos exclusivos sobre algunas ideas escénicas y de mercadotecnia tradicionales (por ejemplo, el famoso cerdo volador), así como casi todo el concepto de "The Wall" (todas las canciones a excepción de las tres en que participó más activamente Gilmour: "Young Lust", "Run Like Hell" y "Comfortably Numb") y todo lo relacionado con "The Final Cut".


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Ni Mason ni Wright participarían plenamente en el disco. De hecho fue el propio Mason quien decidió limitarse a crear efectos de sonido y a alguna aportación puntual ya que consideraba que estaba demasiado desentrenado para tocar. En cuanto a Wright, sólo tocó algunos refuerzos de órgano Hammond y piano Fender junto a alguna armonía vocal, todo ello a modo de asalariado (11.000$ a la semana) y eso gracias a que su segunda mujer, Franka (con la cual se había casado en el año 1984), le había implorado a Gilmour que dejara participar a su marido. A Gilmour le venía de perlas contar con él ya que eso les daba más fuerza legalmente hablando.

Las labores de composición recayeron en Gilmour, quien tuvo que buscar colaboraciones en varios letristas y compositores para sacar adelante este trabajo que, a diferencia de anteriores obras, no se basa en una idea central, sino en una colección de canciones de rock adulto más simple, alejándose de progresismos sinfónicos.

El disco lo podríamos dividir en tres grandes bloques de tres temas cada uno: un bloque lo conformarían las canciones poperas, por otro las ambientales y después estarían el resto. Dentro del primer grupo tenemos: "Learning To Fly", "One Slip" y "On The Turning Away". En el segundo: "Signs Of Life", "A New Machine" y "Terminal Frost". Por último tenemos "The Dogs Of War", "Yet Another Movie / Round And Around" y "Sorrow".

"Signs of Life" ('signos de vida') es como una declaración de principios: en Pink Floyd hay vida sin Roger Waters, de hecho se barajó como posible título del disco. Se trata de un buen tema inicial instrumental (incluyendo una parte hablada por Nick Mason) que nos mete de lleno en el sonido del agua (alguien remando por el Támesis, donde se grabó parte del disco en el Astoria, una barcaza que David Gilmour poseía a orillas del río). Es patente el diálogo creciente entre los teclados y la guitarra. 

"Learning To Fly" es una canción pegadiza, de hecho fue el primer sencillo del disco. Está inspirada en las lecciones de vuelo de Gilmour, lo cual se intuiría en el clip promocional. Gilmour canta con su voz grave y se acompaña -cómo no- de coros femeninos al tiempo que la guitarra nos envuelve adictivamente. El estribillo se te queda clavado en la cabeza desde la primera escucha. El bajista de King Crimson, Tony Levin, es el sustituto aquí del huido Waters. En cuanto a los teclados, estos son obra de John Carlin.

Y sin solución de continuidad enlazamos con "The Dogs of War", que es un tema construido sobre una base instrumental muy inquietante (sintetizadores que a veces dieran la sensación de ser violines siendo rascados incesantemente) que desemboca en un festín exquisito de saxo. Los coros femeninos engrandecen la canción. La batería es tocada por Carmine Appice. La letra hace referencia a políticos y diplomáticos en una temática que se podría haber encuadrado en el disco "Animals".

"One Slip" es una de las canciones más poperas del disco (quizá se deba a que está co-escrita por Phil Manzanera, el guitarrista de Roxy Music); fue lanzada como segundo sencillo. En su letra se incluye la frase que da título al disco. El comienzo del tema con esos pitidos de ordenador y un timbre repentino nos hace echar la vista atrás de nuevo, esta vez a la fabulosa canción "Time" de la obra maestra "The Dark Side of the Moon". Jim Keltner toca aquí la batería. 

"On The Turning Away" (algo así como 'en el rechazo', ¿quizá aludiendo a Waters?) es una preciosa balada que comienza de forma acústica y va in crescendo para lucimiento musical y vocalmente de David Gilmour. Jim Keltner nuevamente se encargaría de tocar la batería. También se publicaría en formato sencillo y es una de las canciones más positivamente citadas de este disco por los fans. Curiosamente, en algún momento a mitad de canción, instrumentalmente a mí siempre me viene a la cabeza la balada "La generación perdida" de Asfalto, ¿tienen alguna relación? Lo dudo (y más teniendo en cuenta que la de los españoles fue publicada en el año 1981), pero mi mente funciona así, tiene estos "lapsus momentáneos de (sin)razón" ;-)

"Yet Another Movie" extiende el uso de los sintetizadores y Gilmour hace una labor encomiable con su guitarra en toda la canción (y en el disco en general). Este tema se fusiona con la instrumental "Round and Around", la cual supone un comienzo de canciones que son principalmente para crear una ambientación especial, canciones de relleno dirían otros; algo perfectamente justificado en "A New Machine part. 1", donde Gilmour echa mano de efectos de voz para lograr un sentimiento frío -como de máquina realmente- al formular sus dolorosas preguntas sin respuesta ('¿Acaso te cansas alguna vez de estar aquí?').

"Terminal Frost" es otro tema instrumental que no ha recibido el debido reconocimiento, nisiquiera por los muy fans, pero se trata de un tema muy bonito en el que destaca el sonido del saxo. Suena realmente comercial y podría haberlo englobado dentro de las canciones pop; me pregunto cómo hubiera resultado de haber contado con letra :-?

"A New Machine part. 2" cierra el bloque de canciones 'atmosféricas', un tema totalmente prescindible.

"Sorrow" es una canción muy intensa con una guitarra desgarradora, casi de Heavy Metal podríamos decir. Al bajo está nuevamente Tony Levin y a los teclados extras John Carin. Es sin duda de lo mejor del disco, dejándonos con un gratísimo sabor de boca.

Resumiendo: Un disco agradable de escuhar, sobre todo, en su primera parte, sin la complejidad de antaño, en el que quizá sobre tanto uso de los sintetizadores, y donde "Sorrow" se impone como mejor canción y "A New Machine" como la peor.