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Carallo (la riqueza del idioma)



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La palabra gallega "carallo" es la equivalente a la española "carajo", la cual según el D.R.A.E. viene a significar en su primera acepción: "Miembro viril". Pero su uso es múltiple...

La variedad y riqueza de acepciones que tiene nuestro CARALLO (y el vuestro) son casi ilimitados. Lo mismo vale para engrandecer que para denigrar, para decir que una cosa es buena, que una cosa es mala; puede expresar indignación, cansancio y risa. Y así hasta infinidad de estados de ánimo como ahora demostraremos:

o Resignación: ¡Ay que carallo!
o Indignación: No me toques el carallo.
o Asombro: ¡Manda carallo!
o Indecisión: Qué carallo...
o Cachondeo: Bueno, carallo, bueno.
o Desplante: Vete al carallo.
o Inquisitivo: ¿Qué carallo te importa?
o Contrariedad: Tócate el carallo.
o Ofensa: Este carallo es parvo.
o Amenaza: Ven carallo, tú ven.
o Templanza: Cálmate, carallo.
o Grosería: Ráscame el carallo.
o Negación rotunda: Ni carallos ni nada.
o Juramento: Me cago en el carallo si...
o Ira: Me cago en el carallo, carallo.
o Desafío: Sí, carallo, sí.
o Alabanza: Es un hombre de carallo.
o Extrañeza: ¿Qué carallo pasa?
o Desobediencia o desprecio: Me lo paso por debajo del carallo.
o Animoso: Dale, carallo, dale.
o Cualitativo: No vale un carallo.
o Valor: Gusano del carallo.
o Justiciero: Llevó un carallo como un brazo.
o Agotamiento: Ya estoy hasta el carallo.
o Meteorología: Hace un tiempo del carallo.
o Lejanía: Está en el quinto carallo.
o Numérico: El carallo 29.



El carallo 29 existe de verdad: Es un gran pene que hay en la zona vieja de Santiago de Compostela (en el número 29 de la Rúa Travesa)