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El Papa Juan Pablo I (teorías conspirativas)



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Albino Luciani Tancon fue Papa de la Iglesia católica en 1978 con el nombre de Juan Pablo I. Su papado duró 33 días (desde el 26 de agosto de 1978 hasta el 28 de septiembre de 1978) a causa de su misteriosa muerte (el cuarto pontificado más breve de la historia).



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Antes de hablar de su misteriosa muerte y de las teorías conspirativas que giran alrededor de ella, voy a citar varios datos anecdóticos que acompañan a su corto papado: Albino Luciani fue el primer Papa nacido en el siglo XX, el primer Papa salido del Concilio Vaticano II, y el último de una larguísima lista de Papas nacidos en Italia. Fue el primer pontífice con dos nombres, los cuales eligió para honrar a sus dos predecesores: Juan XXIII y Pablo VI (además, su madre Bortola había trabajado en el hospital de los santos Juan y Pablo). De esta forma se convirtió también en el primer Papa -desde hacía más de un milenio- que "inauguraba" un nombre nuevo. Asimismo, su elección se produjo en la tercera votación de un cónclave inusualmente breve, el más corto del siglo XX.

Sobre Albino Luciani se realizaron varias profecías. Pocos saben, por ejemplo, que su elección de Patriarca de Venecia había sido predecida por el Padre Pío, célebre fraile capuchino estigmatizado, y que su elección a pontífice y su prematura muerte habían sido indicadas con un año de antelación por Sor Lucía, la vidente de Fátima.

En el año 1967, Francisco Cavicci, un empresario de Conegliano Veneto, fue a confesarse con el Padre Pío, del que era "hijo espiritual". Al terminar la confesión, el Padre Pío le dijo: "Tienes que crear un grupo de oración en tu pueblo". Cavicci fue a hablar con el obispo para que le permitiera cumplir el deseo de Padre Pío. Conegliano dependía de la diócesis de Vittorio Veneto y el obispo de aquella diócesis era en ese entonces Albino Luciani. Mas Luciani, escuchando el nombre de Padre Pío, que en esa época no era bien visto en muchos ambientes eclesiásticos, acalló la petición diciendo: "Basta, basta: no quiero oír hablar de eso". Unos meses después, Cavicci volvió a ver al Padre Pío y le comentó lo que le había sucedido con el obispo. El Padre Pío quedó un instante en silencio, y luego le dijo: "Déjalo correr. No hagas nada más. Será el propio obispo quien te busque, y la autorización la obtendrás del mismísimo Patriarca". "Pero Padre, el Patriarca está en Venecia", dijo Cavicci. Y el Padre Pío resentido expresó: "He dicho que será el obispo quien te buscará y el Patriarca quien te autorizará. Y ahora vuelve a tu casa". Cavicci estaba trastornado; no lograba entender aquel galimatías. Volvió a su casa y no pensó más en el grupo de oración. En septiembre de 1968, el Padre Pío murió. En diciembre de 1969 se concretaron las palabras de Padre Pío... Un día sonó el teléfono de la casa de Cavicci: Era el secretario del obispo Luciani, quien le dijo que su Excelencia quería verle, así que convenieron una fecha para el encuentro. Cuando se reunieron, el Monseñor Luciani comenzó a hablar del Padre Pío en un tono muy cordial. Recordaba la petición que le había hecho: "En los próximos días tengo que ir a Roma, pero a mi regreso nos vemos y hablaremos del grupo de oración a fundar en Conegliano". Pasados unos días el obispo Albino Luciani fue nombrado Patriarca de Venecia. Al regreso de Roma, Luciani llamó a Cavicci y le dió la misión de fundar el grupo de oración. El Padre Pío, dos años antes, había previsto todo: que Albino Luciani sería nombrado Patriarca de Venecia; también que, como obispo, habría de buscar a Cavicci y que como patriarca le habría de autorizar a fundar el grupo de oración en Conegliano Veneto.

En la primavera de 1977, Albino Luciani, en calidad de Patriarca de Venecia había guiado una peregrinación a Fátima. Mientras se encontraba en el santuario de las apariciones, le entregaron un mensaje de Sor Lucía, la vidente, que deseaba verlo. Sor Lucía se encontraba en el Carmelo de Coimbra, aproximadamente a 60 Km de Fátima. Luciani fue a Coimbra acompañado por su secretario, Monseñor Diego Lorenzi. "Mi hermano le dijo a su secretario que le aguardase en la sala de espera -relataría Edoardo Luciani-. Pensaba demorarse con Sor Lucía unos diez minutos. Sin embargo la reunión duró dos horas. No sé de qué cosas habrán hablado, pero sé que de ese encuentro mi hermano salió muy turbado. Durante el viaje de regreso a Fátima no abrió la boca para nada. Unos meses después, llegó aquí a Canale d'Agordo para predicar los ejercicios espirituales. No quiso dormir en la Casa Parroquial, sino que prefirió hacerlo en mi casa. Por dos noches seguidas, después de la cena, lo vimos pensativo y preocupado. 'No logro dejar de pensar en lo que me ha dicho Sor Lucía', nos dijo, sin pretender añadir nada más. Pero nosotros tuvimos la impresión que las cosas dichas por Sor Lucía fueron importantes y graves". Después de que el Papa Luciani muriera, supimos que Sor Lucía lo había recibido llamándolo "Santo Padre". Le había anunciado la elección a pontífice, pero le había dicho que su pontificado habría de ser muy breve y que después de él habría de llegar un extranjero, el Cardenal de Cracovia. Se supo también que el Patriarca mismo, hablando con el teólogo veneciano Germano Pattaro, había confirmado que Sor Lucía le había vaticinado la elección a Pontífice.

Un detalle interesante está en el hecho de que, después de su encuentro con Sor Lucía, Luciani y Karol Wojtyla (futuro Papa Juan Pablo II) comenzaron a frecuentarse con cierta asiduidad. Wojtyla, en sus viajes a Roma hacía una parada en Venecia, pernoctando en la Curia y pudiendo así hablar "largo y tendido" con Luciani. Los dos intercambiaron también correspondencia epistolar. Una amiga de la familia Luciani coleccionaba sellos postales, así que el Patriarca le enviaba cada tanto los sobres de las cartas que recibía, sobre todo del extranjero; aquella señora posee siete sobres de las cartas enviadas de Wojtyla a Luciani.

Existen además muchos testimonios que demuestran que Luciani, inmediatamente después de su elección como Pontífice, sabía que ocuparía por poco tiempo el trono de Pedro. Sin ir más lejos, cuando fue nombrado Papa y le preguntaron con qué nombre quería gobernar, se cometió el error de añadir el número ordinal (al "inaugurarse" un nombre no se acostumbra a añadirlo); entonces el nuevo Papa exclamaría: "Debería ser Juan Pablo, pero sea, seré Juan Pablo I porque Juan Pablo II llegará pronto ya que yo seré breve". Ya durante su papado, un día el Papa dijo a Sor Vicenza Taffarel, la religiosa enfermera que lo asistía desde hacía varios años: "Sobre esta silla estaré poco, porque pronto se sentará en ella un extranjero". Dos noches antes de morir, durante la cena, le dijo a su secretario, el Monseñor John Magee: "Había otros cardenales más dignos que yo para este cargo. Además, Pablo VI había ya señalado a su sucesor. Durante el cónclave, estaba justamente frente a mí, en la Capilla Sixtina. Pero él vendrá pronto porque yo ya me iré". En el cuarto de la Capilla Sixtina frente al que ocupaba Luciani durante el cónclave, se alojaba Karol Wojtyla.

También Edoardo Luciani percibió en su hermano algo extraño. Fue a verlo la noche del 26 de septiembre, dos días antes de su muerte. Estaba por viajar a Australia. Mientras esperaba el vuelo en Roma, se alojó en el Vaticano. "Cenamos juntos -dijo-. Luego nos quedamos conversando hasta la medianoche. A la mañana siguiente asistí a Misa y luego desayunamos juntos. Cundo llegó el momento de irme, mi hermano quiso acompañarme hasta el ascensor y al despedirme me abrazó y me besó. Quedé sorprendido porque entre nosotros nunca estuvimos acostumbrados a estas efusiones. Pero más me llamó la atención el hecho de que, mientras esperaba para entrar en el ascensor, él se quedara parado mirándome. Me di la vuelta y Albino quiso abrazarme una vez más. Partí y cuando llegué a Australia recibí la noticia de su muerte".

Y por supuesto, también tenemos las archi-conocidas profecías papales de San Malaquías y Nostradamus...

La lema 111 (o frase en latín) de San Malaquías habla de 'Medietate Lunae' (El de la Media Luna), y esta se identifica con Juan Pablo I ya que: Su nombre era "Albino Luciani" (Luz Blanca) y nació en la diócesis de Belluno (del latín Bella Luna). Fue elegido el 26 de agosto del 1978: La noche del 25 al 26 la luna estaba en "media luna". Además, sorprendentemente, murió tras un eclipse de la luna. También su nacimiento, su ordenación sacerdotal y episcopal ocurrieron en noches de media luna.

La Centuria X, 12 de Nostradamus dice:

Elegido Papa del elector será burlado,
Súbitamente con frecuencia emocionado dispuesto y tímido.
Por demasiado bueno y dulce a morir provocado,
Temor oprime la noche de su muerte guía.

Esta profecia podría encajar con Juan Pablo I ya que Nostradamus dice que fue asesinado de noche 'por ser demasiado bueno y dulce', y este Papa era conocido tanto por "El Papa de la sonrisa" como el "Papa bueno". 'A morir provocado' indica que sería asesinado, y aquí entran en juego las Teorías Conspirativas...

Cuando murió Juan Pablo I, casi tres horas después del hallazgo del cadáver, el Vaticano emitió el siguiente comunicado: "Esta mañana, 29 de septiembre de 1978, hacia las cinco y media, el secretario particular del Papa [John Magee], no habiendo encontrado al Santo Padre en la capilla, como de costumbre, le ha buscado en su habitación y le ha encontrado muerto en la cama, con la luz encendida, como si aún leyera. El médico, Dr. Renato Buzzonetti, que acudió inmediatamente, ha constatado su muerte, acaecida probablemente hacia las 23 horas del día anterior a causa de un infarto agudo de miocardio [ataque al corazón]".

Hoy en día pocas cosas quedan en pie de las afirmadas en dicho comunicado...

El propio John Magee declararía en 1988 que la primera persona en hallar el cadáver del Pontífice no fue él sino una de las religiosas que se encargaban del trabajo doméstico (sor Vincenza): "Aproximadamente a las 5 de la mañana una monja muy agitada fue a despertarme. 'El Papa ha muerto', me dijo. Preocupada porque el Pontífice no había tomado el café‚ que las monjas le dejaban todos los días a las 4.30 delante de la puerta de su habitación, había entrado y visto el cuerpo inmóvil. Después había corrido hasta mi habitación para avisarme".

Magee bajó inmediatamente a la habitación del Papa y constató que, efectivamente, había muerto. Dijo a las religiosas que no tocaran nada y fue a llamar por teléfono al cardenal Villot. Según Magee, eran las 5h40m. A continuación llamó al doctor Buzzonetti. Ambos, el cardenal y el doctor, "entraron juntos en la habitación del Papa y constataron con sus propios ojos que el Papa estaba muerto".

En los años 80, en unas declaraciones al investigador inglés, David Yallop, los embalsamadores hermanos Signoracci afirmarían que "al examinar el cadáver llegamos a la conclusión, por la ausencia del rigor mortis y por la temperatura del cuerpo, que la muerte se había producido, no a las once de la noche del 28 de septiembre, sino entre las cuatro y las cinco de la madrugada del 29". Sus conclusiones se vieron confirmadas por monseñor Noé (Maestro de Ceremonias), quien les dijo que el Papa había muerto poco antes de las cinco de la madrugada. Tanto sor Vincenza como el secretario Diego Lorenzi confirmarían el detalle de la temperatura del cuerpo, que encontraron todavía tibio.

Otra controversia que se suscitó se debió al hecho de que no fuera el por aquel entonces Jefe del Servicio Médico del Vaticano, el Dr. Fontana, quien confirmara la muerte, y en su lugar lo hiciera el Vicedirector Buzzonetti, quien no conocía a Luciani como paciente.

¿Y la autopsia? ¿Por qué no se llevó a cabo la autopsia? El Sacro Colegio no ordenó la autopsia porque la consideró superflua, no habiendo duda alguna sobre las causas naturales de la muerte del Papa. Sin embargo, diversos especialistas indicaron que es clínicamente imposible explicar la causa de la muerte por infarto de miocardio agudo (y, además, instantáneo) sin la realización de una autopsia.

El 9 de octubre de 1978 el propio hermano de Juan Pablo I, Edoardo, en una misión comercial en Australia, informó que "el Papa había recibido un informe de Buena Salud hacía tres semanas. De niño y de sacerdote joven él tuvo salud frágil, pero no había informe alguno sobre problemas cardiacos". Seis días antes de estas declaraciones, la sobrina de Juan Pablo I había afirmado que "en mi familia casi nadie cree que fue un ataque al corazón lo que mató a mi tío. Él nunca tuvo problemas cardiacos ni una enfermedad de ese tipo".

Hoy está comprobado que Juan Pablo I estaba bien de salud. Lo confirma su médico personal, el doctor Da Ros: "El Papa no ha pasado nunca 24 horas en cama, ni una mañana o una tarde en cama, no ha tenido nunca un dolor de cabeza o una fiebre que le obligase a guardar cama. Gozaba de una buena salud; ningún problema de dieta, comía todo cuanto le ponían delante, no conocía problemas de diabetes o de colesterol; tenía sólo la tensión un poco baja".

Según el relato de sor Vincenza, "el Papa estaba sentado en la cama, con las gafas puestas y unas hojas de papel en las manos. Tenía la cabeza ladeada hacia la derecha y una pierna estirada sobre la cama. Iniciaba una leve sonrisa".

Estas incoherencias oficiales, junto a otros factores de índole económica, han dado origen a teorías conspirativas que apuntan a un envenenamiento del Sumo Pontífice.


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En los libros "Se pedirá cuenta" (1990) y "El día de la cuenta" (2002) del sacerdote español Jesús López Sáez (prestigioso catequista y fundador de la Comunidad de Ayala de Madrid) se afirma que "Juan Pablo I fue asesinado por la ingestión de una dosis fortísima de un vasodilatador. [...] Pensaba hacer cambios importantes en la curia del vaticano. [...] Los apuntes que tenía en la mano, al ser encontrado muerto, contenían los nombres de los nuevos cargos". El asesinato estaría orquestado por algunos miembros de la Curia, de la mafia y de la masonería. Por cierto, Sáez ya había sido cesado con anterioridad de sus responsabilidades en la Conferencia Episcopal (donde era responsable de Catequesis de Adultos) tras publicarse un controvertido artículo "La incógnita Juan Pablo I" en el año 1985 en la revista "Vida Nueva".


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Según López Sáez, "nadie sabe exactamente quién mató al Papa. Todo apunta a la Logia masónica Propaganda 2. No se puede responsabilizar a una persona en concreto, aunque hay quien señala al entonces presidente del IOR ((Instituto para Obras de Religión, vulgarmente conocido como Banco Vaticano), monseñor Marcinckus, y al entonces Secretario de Estado, el cardenal francés Villot".


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El escritor David Yallop en su libro "En nombre de Dios" insiste desde 1984 en la hipótesis de que Juan Pablo I fue envenenado. Los principales sospechosos fueron tres altos jerarcas de la Iglesia Católica y tres mafiosos vinculados con el mundo de las finanzas y las hermandades secretas masónicas.

Según Yallop, el Papa habría descubierto que en la venta del Banco Católico del Veneto -en 51% propiedad del Banco Vaticano- hubo irregularidades que involucraban al director del Banco Vaticano, el obispo Paul Marcinkus, y a Roberto Calvi, director del Banco Ambrosiano.

El Pontífice también se habría enterado de los lazos de Calvi con Michel Sandona y Lucio Galli, miembros de una poderosa logia llamada 'Propaganda 2' que, después se supo, promovió atentados terroristas. El catolicismo dice que el creyente que ingrese a una logia debe ser excomulgado. El Papa, según Yallop, tuvo en su poder una lista con nombres de varios obispos y religiosos pertenecientes a la logia. Uno de ellos era el secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Jean Villot.

La noche del 28 de septiembre, afirma Yallop, el Papa le mostró a Villot la lista de los altos prelados que serían cambiados, cesados o trasladados, entre ellos Marcinkus, también parte de la logia. En la lista incluía a John Cody, arzobispo de Chicago, una de las arquidiócesis más ricas del mundo, que había sido objeto de protestas de fieles y religiosos por apropiación indebida de millones de dólares, despotismo con los feligreses y supuesta "conducta privada impropia". Pablo VI, según Yallop, quiso repetidamente destituirlo, pero nunca se atrevió. Al parecer, Juan Pablo I estaba decidido a hacerlo.

Yallop añade a la tesis del complot otro ingrediente. Cuando era sacerdote, Luciani -dice el autor- participó en una consulta interna sobre el control natal, cuyo resultado sería presentado a Pablo VI. Su postura era que el Vaticano debía aprobar la píldora antiovulante del doctor Gregory Pincus, que sería la "píldora católica". Su concepto fue rechazado, pero ya como Papa podría imponerlo, lo cual habría alarmado a Villot.

Marcinkus posteriormente fue designado arzobispo por Juan Pablo II, y siguió al mando del Banco Vaticano. Cuando sobrevino el escándalo por la quiebra del Banco Ambrosiano, el Papa le pidió la renuncia.

Una historia la del Papa Juan Pablo I realmente apasionante. Para completarlo un poco más os dejo los vídeos del especial que hicieron en Milenio 3.