feed

Educación y buenos modales, parte 5



Escucha este post Share

Saray y yo íbamos por el paseo de una playa cuando llegamos a una zona con las típicas casetas de artesanía, etc.


Como Saray necesitaba un reloj y encontró uno que le agradaba, se lo compró. Mientras esperábamos a que le quitaran un eslabón de la correa, la acumulación de gente en esa zona fue en aumento exponencial.

Como pasaron más de 10 minutos y la chica que estaba manipulando el reloj no acababa de entregárnoslo, yo le dije a Saray que la esperaba apoyado en la barandilla del paseo, para así dejar pasar a la muchedumbre.

Cuando llevaba más de cinco minutos cómodamente apoyado en la barandilla, me fijo en una familia que trataba de avanzar por el paseo. Y digo que trataba de avanzar porque el padre le grito al hijo: "Vamos, Carlos, no te quedes parado, muévete". El hijo replicó: "Pero si no podía moverme, tenía un perro parado delante". Efectivamente, frente a ellos había otra familia y la hija llevaba a un perro sujeto por su correa.

El padre del chaval, sin cortarse un pelo, a voz en grito espetó: "¡Pues le pegas una patada y sigues andando!". Ahí queda eso...


Clic para Ampliar


P.S.: Para los curiosos... Al fin Saray tuvo que olvidarse del reloj ya que la chica se cargó la correa al intentar quitar uno de los eslabones.