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Reformando nuestra casa. Parte 1: sangre, sudor y lágrimas



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Hemos decidido acometer la obra de reforma de la casa, y para ahorrarnos una pasta hemos tirado nosotros mismos 3 paredes.


Un especialista nos dio el visto bueno a las paredes a tirar ya que no había ningún pilar básico. Además, mi cuñado (quien también es un especialista, por cierto) adaptó la instalación eléctrica de forma que sólo nos quedara luz en el dormitorio, el estudio y el cuarto de baño, de esta manera pudimos tirar paredes sin preocupaciones mayores (es una casa vieja en donde los cables van por las paredes, sin tubos ni nada). Más dinero que nos ahorramos con él ya que además de esto, próximamente nos pondrá la electricidad a nuestro gusto.

La casa estaba estructurada de forma que se desaprovechaba mucho sitio con un largo e inútil pasillo, además había un incómodo dormitorio y una cocina que no usábamos. Tirando tres paredes convertimos todo ese espacio en un gran salón (en la que incluiremos lo que llaman cocina americana) y, además, ganamos mucha luz. Resumiendo: dispondremos de baño, estudio, dormitorio y el ansiado gran salón.



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En la foto anterior se puede apreciar parte del escombro resultante de tirar tres paredes.



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Otra perspectiva de los escombros, donde se aprecian las baldosas inferiores de las paredes de separación (foto tomada antes de cargárnoslas).



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Parte del "pasillo inútil" con el resto de uno de los marcos de las dos puertas que tiramos (por ahí empezó la cosa: el punto más débil).



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La puerta de la derecha da acceso a nuestro dormitorio, y la de la izquierda al estudio. Las puertas no cierran bien, pero aunque sí lo hicieran, el polvo se colaría igualmente.



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Esta parte de la cocina la dejaremos para que la tire el especialista, junto al resto de arreglos que hacen falta (poco a poco, cuando haya dinero).



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Observe nuestros medios rudimentarios de protección de las zonas delicadas (esto es, los tubos de la calefación estrenada hace 4 meses).



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Por favor, obvie la escoba híper-mega-fashion y tomen buena nota de la bendita maza que Dios tenga en su gloria por los siglos de los siglos...



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Al fondo un armario empotrado, el cual en el futuro abrirá por el otro lado, por el lado del estudio.



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Tenga en cuenta el lector que las paredes no eran moco de pavo: más de 2'5m de altura (calcule usted el esfuerzo necesario para pegar con fuerza a semejante altura con una maza bien pesada).



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En esta vista del techo se aprecia el poco cuidado que tuvimos con la lámpara (¿torpe que es uno? Noooooo... es que nos importaba tres pitos si se rompía o no...)



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La puerta de la izquierda es la entrada a la casa, mientras que la de la derecha es la del minúsculo cuarto de baño (se ampliará en el futuro).



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Aquí el azulejo ya no está y hemos apilado todo el escombro resultante (gran cantidad de sudor nos llevó llegar hasta esa situación).



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El escombro estaba distribuido de forma que pudiéramos tirarlo por los tubos que colocariamos en la ventana izquierda (esto lo dejamos para describirlo en la Parte 2).



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Ese armario no teniamos donde re-alojarlo, así que lo dejamos ahí. Esos cubos tienen los primeros escombros tirados, ya que inicialmente pensamos en deshacernos de ellos así (ingenuos que fuimos).


Bueno, basta por hoy, en unas semanas postearé la segunda parte del proceso (Reformando nuestra casa. Parte 2: una serie de catastróficas desdichas ver enlace en una ventana nueva). Sólo me resta agradecer a mis suegros el asilo, avituallamiento y apoyo logístico.