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#2 Citas, reflexiones, canciones, frases célebres, anónimos, proverbios, poemas, chascarrillos, etc



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En esta segunda parte: anónimos, Fernando Savater, Gustavo Adolfo Bécquer y Pedro Calderón de la Barca.
Para el mundo no eres nadie, pero para alguien eres el mundo.
Anónimo.

Los niños buenos van al cielo... ¡los malos van a todas partes!
Anónimo.

¿Qué es poesía? - dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía eres tú.
Gustavo Adolfo Bécquer.

La negación de todo es una filosofía, una postura ante la cruda realidad. Decir siempre "NO" es una manera de ser libre.
Anónimo.

Los Estados Unidos, la Unión Soviética e Israel son hoy tres de los países más agresivamente chovinistas y patrioteros del mundo.
Fernando Savater.

Después de un mundo desecho, la paz se vende... pero entonces, ¿quién la compra?
Megadeth.

Cuanto más estudio, más sé
cuanto más sé, más olvido
Cuanto más olvido, menos sé...
¿Por qué estudiar?
Anónimo.

¡Ay mísero de mí, y ay infelice!
Apurar, cielos, pretendo,
ya que me tratáis así,
qué delito cometí
contra vosotros naciendo.
Aunque si nací, ya entiendo
qué delito he cometido;
bastante causa ha tenido
vuestra justicia y rigor,
pues el delito mayor
del hombre es haber nacido.
Pedro Calderón de la Barca.

Con cada vez que te veo
nueva admiración me das,
y cuando te miro más,
aun más mirarte deseo.
Ojos hidrópicos creo
que mis ojos deben ser;
pues cuando es muerte el beber,
beben más, y de esta suerte,
viendo que el ver me da muerte,
estoy muriendo por ver.
Pero véate yo y muera;
que no sé, rendido ya,
si el verte muerte me da,
el no verte ¿qué me diera?
Fuera más que muerte fiera,
ira, rabia y dolor fuerte
fuera vida. De esta suerte
su rigor he ponderado,
pues dar vida a una desdichado
es dar a un dichoso muerte.
Pedro Calderón de la Barca.


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Cuentan de un sabio que un día
tan pobre y mísero estaba,
que sólo se sustentaba
de unas yerbas que comía.
¿Habrá otro —entre sí decía—
más pobre y triste que yo?
Y cuando el rostro volvió,
halló la respuesta, viendo
que iba otro sabio cogiendo
las hojas que él arrojó.
Pedro Calderón de la Barca.