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Douglas Tompkins: ¿héroe o villano?



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Aunque es un artículo algo anticuado (finales del siglo XX), creo que merece la pena postear el siguiente escrito de Rafael Márquez. Para información más actualizada clica aquí ver enlace en una ventana nueva.


Douglas Tompkins: Multimillonario, polémico y ecologista


Douglas Tompkins: Multimillonario, polémico y ecologista


El fundador de la marca de ropa Esprit compra 300.000 hectáreas de los mejores bosques de Chile.

Se está convirtiendo en uno de los personajes más polémicos de América Latina. Se le acusa de estar comprando territorio chileno para hacer un gigantesco cementerio nuclear, o para fundar un nuevo Israel, e incluso se le imputan compras de terrenos a ambos lados de la frontera poniendo bajo una nebulosa de propiedad privada la delicada cuestión fronteriza chileno-argentina. Douglas Tompkins es un peculiar empresario norteamericano que ha abandonado el mundo de los negocios para poner su capital al servicio de la conservación de la naturaleza.

Sus terrenos se extienden desde la frontera hasta el océano dividiendo a Chile en dos partes: el Chile central antropizado, y el mítico sur de Chile, con sus volcanes nevados, lagos azules y grandes extensiones de bosques. ¿Una barrera ante la colonización y explotación de los recursos naturales del gran sur? "En 1989 decidí irme de San Francisco", recuerda Tompkins. "Fui invitado por unos activistas a venir al sur de Chile, me enseñaron los bosques chilenos y acabé comprando una gran granja en el valle Renuhé. Consideré que era razonable comprarla con el objetivo de conservar sus bosques. Esto fue el comienzo. En los últimos cinco años hemos comprado hasta 275.000 hectáreas de naturaleza y bosques, y esperamos alcanzar más de 300.000". Su iniciativa levanta ampollas entre los más partidarios del desarrollo rápido de un Chile moderno. "Existe una oposición impulsada por intereses desarrollistas, como los de las empresas madereras, mineras, de energía o de cría de salmón", se explica él. Estos enemigos han emprendido una campaña de desprestigio contra su proyecto y su persona aprovechando las suspicacias que las sociedades latinas tienen ante las iniciativas filantrópicas. "Hemos tenido que defender nuestro proyecto más rápidamente de lo que habíamos planeado a causa de esos ataques que hemos sufrido. Pero no estoy sorprendido por la oposición, aunque sí que me han sorprendido a veces las sórdidas tácticas que ha utilizado alguna facción política".

Douglas Tompkins no rechaza la controversia, considera que todo debate sobre sus iniciativas contribuye a la difusión de los temas ambientales en una zona del mundo donde la concienciación sobre esos problemas es un fenómeno muy reciente: "Es un arma de doble filo para ellos, pues cuanto más nos atacan públicamente, más aparece la cuestión ambiental en los medios de comunicación. Y yo lo noto personalmente. Me he convertido en un personaje público en la sociedad chilena". Además, puntualiza que su proyecto también cuenta con un importante apoyo social. "La gente que está en contra parece ser una minoría ruidosa, y los que están a favor no son tan vehementes. Pero tenemos muchos amigos. Las encuestas de opinión en Chile demuestran que las cuestiones ambientales hoy tienen un lugar muy importante entre las preocupaciones sociales".

El origen de su fortuna proviene de sus iniciativas empresariales. Sus primeros pasos estuvieron relacionados con su gran afición a la escalada. "En 1964 fundé una agencia de guías de montaña en California que se convirtió en una empresa de material de escalada, The North Face. Más tarde fundé la empresa de ropa deportiva Patagonia. En 1970 vendí North Face y fundé con mi ex-esposa la empresa de moda Esprit. En poco tiempo, ésta se convirtió en una importante firma internacional con presencia en más de sesenta países". Pese a sus éxitos, el mundo de los negocios, y el de la moda en particular, no resultaba satisfactorio: "Quería involucrarme más en los movimientos para la conservación de la naturaleza, me interesaba particularmente la crisis de la biodiversidad. En 1989 me cansé definitivamente de los negocios, vendí todo lo que pude y me salí de los negocios". Invirtió todo su dinero en dos fundaciones ambientales relacionadas con el movimiento Deep Ecology (Ecología Profunda). Estas fundaciones donan anualmente de cuatro a ocho millones de dólares para proyecto ambientales. "Además de eso, yo dono el 95% de mis ingresos de cada año para causas ambientales. Todo menos lo que necesito para vivir. Y es que estoy seguro de que el siglo que viene será el siglo de la ecología".




Pincha aquí ver enlace en una ventana nueva si quieres visitar un sitio en que se cuestiona duramente a Douglas Tompkins.